El monasterio de la vida

Episodio 4

Resumen

Para avanzar en el camino de crecimiento o transformación personal, solemos pensar que necesitamos de condiciones especiales: tiempo, espacio, silencio, alejarnos del ruido de la vida cotidiana.

Yo pensé así durante mucho tiempo también. Pero la vida me enseñó algo que nunca imaginé.

Este episodio explora por qué tu vida cotidiana te ofrece las condiciones ideales para crecer en consciencia.

Transcripción

Hola, bienvenido, bienvenida a Desde la Presencia. Soy Héctor y te agradezco que estés aquí.

Si estás escuchando este podcast, lo más probable es que ya estés en un camino de crecimiento o transformación personal, ¿no es así?

Ahora bien, ¿cuáles son las condiciones ideales para ello? ¿Cuál es la forma ideal de avanzar en ese proceso de crecimiento y transformación?

Lo más común es asumir que necesitamos condiciones especiales, en términos de tiempo, espacio, de poder alejarnos de la vida cotidiana, etc.

Yo pensé así durante mucho tiempo también. Pero la vida me enseñó algo que nunca imaginé.

Déjame te cuento:

Yo viví durante dos años y medio en un monasterio zen. Fue una época muy enriquecedora que me permitió concentrarme en la práctica de la meditación y mindfulness.

Todo en el monasterio estaba orientado a cultivar más presencia, más calma, más plenitud.

Cualquiera podría pensar que esas son las condiciones ideales para crecer y transformarte, ¿verdad?

Sin embargo, sin ninguna duda, te puedo asegurar que he crecido mucho más como persona fuera del monasterio que dentro de él.

¿Por qué? Porque dentro del monasterio, vives “acolchonado”, por decirlo así, de todo lo demás. No hay resultados de ventas que debas alcanzar cada trimestre. No hay facturas urgentes. No hay embotellamientos, hijos que criar, conflictos con la pareja, etc.

La vida cotidiana, con todos los desafíos y dificultades que conlleva, es un terreno mucho más fértil y también más exigente, para practicar, para crecer en consciencia.

Ahora, ¿qué es esto de crecer en consciencia? Básicamente es volverte más inteligente.

No inteligente en el sentido de ser más hábil, más capaz o más astuto. En el contexto de lo que estamos hablando, ser cada vez más inteligente se refiere a sufrir cada vez menos.

En términos prácticos, vivir con menos sufrimiento es: enojarte menos, experimentar cada vez menos miedo, ansiedad, tristeza, estrés, frustración, impaciencia, rencor.

Volverte más inteligente implica también estar, de más en más, realmente presente en el momento.

Como sabes, cuando la mente está vagando en el pasado o en el futuro, invariablemente terminamos recordando eventos negativos o preocupándonos por lo que a lo mejor pasa. Como resultado, creamos de “a gratis” ansiedad, tristeza, miedo, enojo, estrés y demás.

Evidentemente, esto no es inteligente: sufres, en otras palabras, experimentas esas emociones, las cuales se crearon simplemente porque la mente estaba vagando por aquí y por allá.

Ser más consciente, más inteligente, es también vivir con cada vez más paz, con más armonía, ser más amoroso, más amorosa, y vivir con más alegría.

Crecer en consciencia es un proceso de constante evolución. Invariablemente toma tiempo. Y no estoy hablando de semanas o meses. En la gran mayoría de los casos, toma décadas.

No es posible acelerar el proceso de volverte más consciente. Ese cambio, esa evolución se da a su propio tiempo. Sí puedes ser muy diligente con tu propia práctica, pero no puedes acelerar ese proceso.

Ahora, la maravilla de todo esto es que la vida te va a presentar las condiciones necesarias para crecer en consciencia. De hecho, las circunstancias de tu vida son las condiciones ideales para volverte más consciente.

Así que no tienes que irte a un ashram o a un monasterio. No tienes que volverte un monje, no necesitas meditar ocho horas al día, ni realizar prácticas exhaustivas. Tu vida, tal cual es, es precisamente lo que necesitas.

Te comparto un ejemplo:

Lola, mi esposa, es una mujer maravillosa, dulce, amorosa, y a quien adoro con todo mi corazón. Lola tiene fatiga crónica a un nivel muy elevado, lo que significa que hay días en los que no tiene energía suficiente para poder salir a caminar, por ejemplo, y a veces ni siquiera para bañarse. Su condición conlleva muchas limitaciones, tanto para ella como para mí.

Como podrás darte cuenta, yo podría estar frustrado con esta situación. Podría sentirme resentido, impaciente, y desear que las cosas fueran distintas. Obviamente, si hay algo que pueda hacer para ayudarle a Lola a sentirse mejor, pues claro que lo hago.

Pero a lo que voy es que, desde la perspectiva que te estoy compartiendo, las circunstancias particulares de mi vida son perfectas.

Estar con Lola, cuidar de ella, y todos los desafíos que su condición implica, me han hecho crecer, me han ensanchado, me han ampliado, por decirlo así, como hombre, como persona. Mi capacidad de paciencia, de aceptación han crecido enormemente gracias a ello.

De la misma forma, las circunstancias de tu vida son las condiciones ideales para volverte más consciente. Los desafíos, los problemas, las dificultades que afrontas son justo lo que necesitas para crecer en consciencia.

Si te frustras, te angustias, te desesperas, la vida es tan sabia que es como si te dijera: “OK, no hay problema. Voy a volverte a presentar esto, de la misma forma o de una forma un tanto diferente, para que puedas crecer en consciencia. Para que puedas vivir en armonía, en paz, con ecuanimidad, pase lo que pase.”

La situación va a seguir apareciendo, bajo distintos nombres y distintos rostros, hasta que haya un verdadero “darse cuenta”. Entonces, la vida es una maravillosa maestra, que te va a presentar justo lo que necesitas, momento a momento, para crecer en consciencia.

Así que, en la próxima dificultad o desafío en el que te encuentres, ve si puedes tomar un momento y considerar lo que te está pasando como si fuera un maestro que, en su gran sabiduría, te está proporcionando las condiciones ideales para poder practicar, para que puedas volverte más consciente de ti mismo, de ti misma.

Muy bien. Gracias por escucharme. Nos vemos en el siguiente episodio de Desde la Presencia.

También te puede interesar...