La educación por excelencia

Episodio 2

Resumen

La capacidad para estar realmente presente en lo que estás haciendo, en donde está tu cuerpo, es una habilidad increíblemente importante y sin embargo, nadie nos enseña cómo cultivarla.

Cada vez más nos hemos acostumbrado a que la mente esté vagando por todos lados. Como resultado, nuestra atención suele estar “a medias”.

En este episodio exploro la gran diferencia que hace el estar totalmente presente: en cómo te sientes, en cómo manejas los momentos difíciles, en tu relación contigo mismo y con quienes te rodean, y en tu capacidad de disfrutar la vida.

Descubre por qué William James, el padre de la psicología moderna, le llamó a esta capacidad “la educación por excelencia”.

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Transcripción

Hola! Bienvenido, bienvenida a Desde la Presencia. Soy Héctor y te agradezco que estés aquí conmigo.

Hoy quiero hablar sobre algo que, en mi experiencia, hace una diferencia enorme, que es la capacidad de estar realmente presente, en lo que estás haciendo, en donde está tu cuerpo.

Esta es una de las habilidades más importantes que tienes a tu disposición y, sin embargo, raramente alguien nos habla de ello, ¿verdad?

Cuando estuviste en la escuela o en la universidad, seguramente tuviste maestros que te dijeron: “Pon atención” Pero estoy seguro que ninguno de ellos te enseñó cómo poner atención. Y sobre todo, cómo fortalecer esa capacidad de atención.

Cada uno de nosotros tenemos la capacidad para proyectarnos mentalmente hacia el futuro o hacia el pasado. El propósito original de esa capacidad era para anticipar problemas, recordar eventos anteriores, aprender de ellos, etc.

Sin embargo, con el tiempo la hemos malutilizado. Y desde hace ya siglos, como seres humanos nos hemos acostumbrado a que la mente esté constantemente activa.

Ahora, el pensar en sí está perfectamente bien. Necesitas pensar para resolver problemas, recordar dónde dejaste el coche, planear lo que vas a hacer la próxima semana, etc. Todo eso está perfectamente bien porque en esos momentos tú estás en control de esa actividad mental. Y esos pensamientos tienen un propósito, un fin práctico.

El problema viene cuando la mente está vagando por aquí y por allá, sin tu presencia consciente y sin la intención real de hacer algo al respecto.

Como sabes, hacemos esto muchísimo. La mente está vagando mientras caminamos, nos bañamos, comemos, nos vestimos… incluso mientras trabajamos o hablamos con otra persona. Si te fijas con cuidado, esa actividad mental es increíblemente repetitiva. Son pensamientos que le he están dando vuelta a las mismas cosas, una y otra vez.

Con el paso del tiempo, este hábito se ha ido solidificando. Y en las últimas décadas se ha vuelto aún más fuerte, por dos razones.

La primera es el multitasking. Tratamos de enfocarnos en dos o más cosas a la vez, pensando que así somos más eficientes. Por ejemplo, mientras que estamos en una videoconferencia, estamos escribiendo un correo. O hablamos por teléfono mientras estamos manejando. Sin embargo, numerosos estudios han confirmado que el multitasking empobrece nuestra capacidad de atención.

La segunda razón es el tipo de entretenimiento al que nos hemos acostumbrado. Seguramente has notado que los videos en plataformas como TikTok o Instagram son cada vez más cortos. Los creadores de contenido saben muy bien que si no captan la atención en los primeros segundos, la gente se va al siguiente video.

Esto ha contribuido a que nuestra capacidad para sostener la atención sea más limitada que antes. De hecho, investigaciones lideradas por la Dra. Gloria Mark indican que hoy en día, la persona promedio mantiene su atención en el trabajo durante solo 47 segundos, comparado con 150 segundos —que son dos minutos y medio— que se registraban en el año 2004.

Como resultado de todo esto, raramente estamos totalmente presentes. Cada vez más vivimos con una atención a medias. Entonces, no estoy diciendo que estés completamente distraído o distraída — parte de tu atención sí está en el presente. Pero no toda. Y probablemente lo has notado cuando hablas con otras personas: qué raro es encontrar a alguien que realmente te escuche. Que esté totalmente ahí contigo, ¿no es así?

Entonces, ¿qué diferencia hace el estar totalmente presente? Pues… es enorme.

Primero, naturalmente te sientes con más calma. Cuando tu atención está en donde está tu cuerpo, regresas a lo que podríamos llamar tu estado original. Al no estar mentalmente en los problemas del futuro ni reviviendo eventos dolorosos del pasado, naturalmente te sientes mejor, con más paz.

Segundo, tu capacidad para manejar momentos tensos aumenta considerablemente. Cuando reaccionamos —cuando nos dejamos llevar por el estrés o la intensidad del momento— tendemos a agravar las cosas. Decimos o hacemos algo imprudente, hiriente, y eso complica la situación. La otra persona reacciona también, y las cosas escalan.

En cambio, cuando estás presente en medio de esos momentos difíciles, le das oportunidad a tu corteza prefrontal —la parte lógica, racional y prudente del cerebro— de ayudarte a responder mejor. Y como resultado, las cosas suelen resolverse de una forma más armoniosa, y a veces, hasta más rápido.

Tercero, esa presencia te ayuda a manejar mejor tus emociones. Esto no se da de la noche a la mañana, pero en la medida en que traes más presencia cuando sientes enojo, tristeza, angustia, miedo, etc, puedes observar lo que está pasando dentro de ti y responder de forma consciente, en lugar de dejarte llevar por lo que la emoción te está diciendo.

Cuarto, la presencia hace maravillas para tu vida social. Cuando estás realmente presente con tus hijos, tu pareja, tus papás, tus amigos, los escuchas con toda tu atención. Y qué bonito se siente cuando alguien realmente nos escucha así, ¿verdad? Nos sentimos vistos, respetados. Tendemos a abrirnos más. En otras palabras, esa presencia es un gran regalo.

Hay muchas más razones por las cuales la presencia es fundamental, pero quiero terminar con esta: en la medida en que estás realmente presente, gozas mucho más tu vida, la rutina diaria, tu trabajo, tus fines de semana, y hasta tus vacaciones.

Porque, puedes estar en el lugar más paradisiaco del mundo, pero si tu atención está en la reunión que tendrás al regresar o en el problema que tuviste hace tres semanas, en ese momento ya no estás disfrutando tus vacaciones, ¿no es así?

William James, a quien se le conoce como el padre de la psicología moderna, escribió hace más de cien años algo que sigue siendo profundamente vigente:

“La facultad de traer voluntariamente una atención errante, una y otra vez, es la raíz misma del juicio, el carácter y la voluntad. Nadie es dueño de sí mismo sin ella. Una educación que mejore esta facultad sería la educación por excelencia.”

Esto es, precisamente, lo que hace mindfulness en primera instancia: fortalece tu capacidad para traer tu atención de vuelta al presente, una y otra vez.

Y como dice William James, mejorar esta facultad es la educación por excelencia. Porque para hacer bien lo que sea —tu trabajo, estar con tus hijos, disfrutar tus vacaciones— esa presencia es indispensable. Es la base de todo.

Así que mi invitación es: cada vez que te acuerdes, trae tu atención de vuelta al presente. Ya sea que estés trabajando, manejando, en una reunión, caminando o en la fila del banco, en donde sea: Trae tu atención de vuelta a estar plenamente donde estás, en lo que estás haciendo.

Trae tu atención para vivir de más en más, desde la presencia.

Excelente. Gracias por escucharme. Nos vemos en el siguiente episodio.

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